El inglés de la escuela se lee.
Este se escucha y se habla.
Entrenamiento diario de oído y voz para chicos de 5 a 15 años, con corrección real en cada intento.
We're going to the park after lunch.
"going to the" se come casi todas las vocales del medio.
Se reproduce en tu dispositivo. No se envía nada.
Un chico puede sacarse diez en la prueba de inglés y no entender una sola frase de una serie sin subtítulos.
Pasa todo el tiempo, y no es culpa de nadie. La escuela enseña el inglés escrito porque es el que se puede tomar en una prueba. El oído y la boca necesitan otra cosa: repetición diaria, en voz alta, con alguien que corrija en el momento.
Quince minutos por día, siempre hablando.
Escuchan inglés real
Frases dichas a velocidad normal, con las palabras pegadas como suenan de verdad. No el inglés lento del aula.
Contestan en voz alta
El micrófono se abre y hay que hablar. Rápido e imperfecto cuenta más que perfecto y callado.
Reciben una devolución concreta
No un puntaje suelto. Qué se entendió, qué se escapó y una sola cosa para probar la próxima vez.
El error de hoy vuelve mañana
Cada cosa que falla se guarda y arma el material del día siguiente. El tablero de mañana sale de lo de hoy.
Un chico de 5 y uno de 15 no comparten casi nada.
Por eso no hay un solo curso con el volumen bajado. La edad decide qué actividades aparecen, cuánto dura una frase y de qué se habla.
Todavía no leen, así que no se les pide escribir nada. Escuchan, repiten y contestan hablando. Frases de tres a seis palabras sobre animales, colores y juegos.
Ya leen y escriben despacio. Suman el dictado corto y empiezan a contar cosas propias: la escuela, los amigos, lo que hicieron el fin de semana.
Se les habla como a personas, con el inglés real de una serie o un videojuego. Escuchan a velocidad normal, escriben lo que oyeron y contestan en voz alta sobre lo que hacen y lo que piensan.
Le contestan a alguien, no a un ejercicio.
Tres personajes que hablan inglés de verdad, cada uno con su acento. Lo que escuchan y lo que tienen que contestar cada día sale del mundo de alguno de ellos. Ninguno interrumpe para corregir ni se impacienta: la devolución llega al final.
Contarle a Miss Ellie cómo te fue en el día.
Charlar con Sam sobre lo que te gusta hacer.
Resolver una situación de viaje hablando en inglés.
Sus alumnos ya saben inglés. Falta que lo hablen.
View English no reemplaza la clase: le agrega los quince minutos diarios de práctica hablada que no entran en el horario. Cada alumno con su propio nivel, y el docente viendo quién avanzó y quién se trabó.
Estamos armando la primera versión junto a una academia. Durante el piloto no hay costo: lo que buscamos es que una docente lo use con su curso y nos diga qué le falta.
Probarlo con mi curso- Cada alumno con su propio nivel y su propio ritmo
- Panel con el progreso del curso
- Práctica hablada que no ocupa tiempo de clase
- Sin datos personales de los chicos más allá del nombre
- Sin costo durante el piloto
Los chicos entran con un código. Nada más.
Sin mail, sin contraseña, sin cuentas que alguien tenga que crear ni administrar. La docente dicta un código de seis caracteres y en un minuto está todo el curso adentro.
Sólo les pedimos el nombre de pila y la edad, y para una sola cosa: saber a quién le está hablando la app y con qué material. La edad elige las actividades, no habilita ni bloquea nada.
Nada de datos personales
Ni apellido, ni dirección, ni teléfono, ni la escuela.
Temas de chicos, siempre
Los personajes se quedan en la escuela, los amigos y los juegos.
Se corrige para adelante
No hay ranking ni comparaciones. Primero lo que salió bien, después qué probar la próxima vez.